Tú no eres un comercial en la tele

Odio los estupidos comerciales del gobierno, y me gusto lo que escribio Roberto en su columna del universal, copy-paste tal cual.

Eres un poema maldito, la cara del desaliento, un cuadro sin puestas de sol, aquella playa contaminada, ese desierto en el alma, el cinismo en una sonrisa, la mirada turbia en la madrugada, el drenaje profundo de esta ciudad que se ahoga en la mierda

Eres el político cínico, aquel senador corrupto, el presidente de los que no tienen empleo, la lideresa gorda de un partido tricolor, el abogado de aquella empresa que contamina, el licenciado sin escrúpulos, ese policía que inventa culpables y también el senador que se lleva de a cuartos con el gober precioso. Eres el estudiante fósil, la maestra amargada, el profe que le mira las piernas a sus alumnas, ese freaky de lentes que colecciona pornografía, la más furcia de tu generación, el más inútil de los graduados, el recién egresado que no encontrará trabajo, aquel profesionista resignado a seguir como taxista. Eres eso y muchas más cosas porque tú sabes que eres mexicano. ¿Felicidades? Eres mexicano y quieren hacerte creer que cumples 200 años y hay que celebrarlo. Eres un voto a cambio de una pinche torta o una despensa miserable, eres manipulable y te falta criterio para elegir a los gobernantes. Eres una credencial del IFE, un simple número para los candidatos, eres la promesa no cumplida de los que han llegado al poder. Eres más miserable que ayer, una cifra en todos los conteos, la bicicleta descompuesta en el traspatio, un bache más en la calle de tu colonia, el enésimo diablito que roba la luz en el tianguis, los tacos de 3 por 5 varos en Hidalgo o Indios Verdes, aquel vendedor ambulante con pulsera de San Judas y la señora gorda con manchas de grasa en el mandil. Eres carne de cañón a la hora de pagar impuestos, la boleta de empeño en el Monte de Piedad, ese obrero que trae roto el dedo gordo del calcetín derecho, aquella secretaria que es acosada por su jefe, la pobre señora de intendencia con un hijo alcohólico y una hija abandonada con tres chamacos, el niño moquiento que no terminará la primaria. Eres mexicano y tu presidente hace planes para derrochar dinero en grandes festejos por el Bicentenario. Eres mexicano y tu vida es tan gris como la política económica de un país que se hunde sin que nadie haga nada. Eres mexicano, quesque cumples 200 años y hay que estar orgulloso. Al menos eso dictan los comerciales que intentan “ser poéticos” en esta era catastrófica.

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Eres el miedo a salir a la calle, el arma humeante de un narcotraficante, también la nota roja en los diarios o aquella narcomanta en el puente peatonal. Eres un ciudadano vulnerable que ya no sabe distinguir quiénes son los buenos y quiénes los malos. Eres fragilidad, eres tan vulnerable como puede serlo la gente de a pie que ya no está segura ni al cruzar ante el semáforo. Eres un cafre al volante de un microbús sin frenos, la ambulancia que traslada un herido grave, la cada vez más dinamitada expectativa de vida. Eres aquel jovencito al que robaron el celular, la chica que llora porque la han manoseado, el ruido insoportable de los que venden compactos en el Metro, la anciana a la que nadie cede el asiento en el pesero, esa madre que no decide si deja de pagar el agua o quedarse sin comprar el gas; eres el padre de familia cuyos insomnios son carcomidos por la angustia, el estudiante modelo que deberá dejar la escuela, y también la cajera del súper que será despedida al final de quincena. Eres el bolero que se “broncea” bajo el esmog, el pizzero que teme llegar tarde, el joven de McDonalds que nunca será empleado del mes, aquella señora que tiene empeñada hasta el alma, la cocinera de las casas ricas, la señora que lava ajeno, unas garnachas en la esquina del trabajo, el agua turbia que venden las pipas, las calles sin pavimentar, la inundación en tu colonia, ese discurso que siempre repite las mismas palabras que no convencen a nadie y también el conductor de noticias que está en la nómina del gobierno o ese delegado que “amañará” el presupuesto.

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Eres el marido infiel, una noche sin caricias, esa novia que se acuesta con el mejor amigo del chico que la ama, aquella golfa que pisotea un corazón entregado, el cretino que olvida a una madre soltera, la televisión prendida hasta las dos de la madrugada, una sucesión de plegarias sin respuesta, esa canción tristísima de Joaquín Sabina, la adolescente que chatea con extraños, el solitario que hace amigos por messenger, la pobre ilusa que se enamora por internet, también la divorciada que aún espera que su ex marido sea infeliz con la otra. Eres la amante que nunca tendrá luna de miel ni boda por la iglesia. Eres parte de ese ejército de pobres que se multiplica mientras PAN Y PRD amarran sus alianzas. Eres yo, yo soy tú. Intentarán robarnos la esperanza, pero no podrán quitarnos la dignidad que nos permitirá seguir luchando en lugar de empezar los estúpidos festejos.

Roberto G. Castañeda (Manual para canallas)
http://www.eluniversal.com.mx/columnas/82728.html
04 de marzo de 2010

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