Paseo Ciclista Rosarito – Ensenada 2014

Desperté esta mañana con ganas de dormir, un poquito más, 5 minutitos, entonces apagué la alarma con el descaro de quien todos los días hace lo mismo antes de ir a trabajar. Los pronósticos de 30 centígrados no era como algo muy alentador, menos si vas a recorrer 80 km en un artefacto que tuviste arrumbado por años, y que además no te has subido en uno similar desde que cambiaste los pedales y las ruedas por las pelotas y el trabajo.

No había de otra, el pago estaba hecho, y mi palabra dada. El checklist incluía bicicleta, guantes, casco, agua, gatorade, barritas energéticas; flojera, hambre, nervios, calor. ¡Estaba listo!

Me subí a la baica, avancé 30 metros que sumados al medio metro recorrido al probar el aire en las llantas fueron los únicos que tuve de preparación para la carrera. Me forme entre los más de 7000 participantes de esta edición especial del paseo ciclista Rosarito Ensenada sobre la carretera escénica en su 35 aniversario, celebrado con una majestuosa vista al mar, no me lo debía perder.

El disparo de arranque nunca lo escuche, pero ahí estaba yo, avanzando paso a paso entre la multitud, hasta que tuve el espacio para empezar a pedalear, a los 300 metros ya había perdido de vista a los integrantes de mi equipo, creí que los había dejado atrás, hasta me detuve un poco para esperarlos, mi sorpresa fue cuando me di cuenta que estaban en el primer punto de abastecimiento de agua y naranjas. La primera hora y media fue tranquila, subir y bajar sin forzar los pistones, aquí es donde en realidad comienza todo, escuche que dijo un integrante de la liga de la justicia, un batman con abdomen del pingüino.

Reinicie la carrera al lado del santo el enmascarado de plata, también integrantes de daft punk le daban en una bicla para dos personas, el negrito bimbo, una par de hadas, entre otros personajes; hombres, mujeres y niños de todas las edades, de todos los estratos sociales, y de todos los tamaños de cintura.

En la cuesta, a la mitad del camino, el motor empezó a dar señales de fatiga, las ideas se comenzaban a nublar, los ojos ardían con el sudor que bajaba desde la cabeza. Al sentir un pequeño espasmo muscular en la pierna izquierda, un calor en el muslo seguido de unos como piquetitos, bajé y continué a pie unos 2 km hasta que paso el dolor. Fue una angustia que siguió al volver a subir a la bicicleta, porqué un poco más adelante el muslo derecho se sobrecargo y volví a las andadas, otros 2 km. En el camino vi al menos 5 personas que sufrían la misma suerte, aunque en mi caso no fue necesario aplicar ninguna crema, o parar por completo, pero si sentí que estaba cerca mi cruel destino, la barredora. Cuando la vi por primera vez estaba entrando a la parte donde la carretera colapso hace algunos meses y que actualmente está en construcción, fue un golpe al orgullo, después de atravesar el camino improvisado, me subí a la bicla para no bajarme mas.

El km 81 habría sido una parada segura en un transporte de 4 ruedas, el efecto óptico en esta zona es espectacular, solo que esta vez pasaría de largo.

Al llegar al mirador, las energías volvieron, en mis mejores años hubiera abierto los brazos y cerrado los ojos al bajar a toda velocidad esos 13 km revitalizadores, pero ya no estamos para atentar contra la ley de la gravedad, me aferre al manubrio y disfrute del aire y la vista del océano Pacífico, con el azul del cielo que se pierde a lo lejos.

Bienvenidos a Ensenada, leí en el letrero al pasar la caseta de cuota. Los últimos 22 km lucían esperanzadores, solo era cuestión de mantener el ritmo, los músculos solo iban a fallar al dejar de pedalear, además estar rebasando era en verdad sublime. Cuando inicie creí que nunca llegaría porque todos me pasaban por un lado, pero ahora era yo quien se acercaba a la meta, sobre el Blvd. Costero, lo hice, 5 horas 41 minutos el tiempo oficial, y si resto el tiempo que perdí en la primera parada puedo decir que fue una ruta de poco menos de 5 horas.

Wow! Un paseo extenuante. Lo logre. Mi pronóstico eran 5 horas y 45 minutos. Las barredoras llegaron cuando menos una hora después.

Lo que me gusto
– Llegar a la meta
– El cierre, los últimos 20 km fue de rebasar más de los que me rebasaron
– Las bajadas, con ganas de soltar el manubrio como los viejos tiempos.

Lo que no me gusto
– La condición del Blvd Costero al llegar a la meta, tiene una cantidad de baches que se resienten en el trasero
– Las subidas, aunque cual sería el reto si no.
– El dolor en la espalda, el trasero, las rodillas, etc, etc.

Lo que aprendí:
– Cuando vas a rebasar, indicar al que va enfrente porque lado lo harás.
– El puño arriba significa que se debe reducir la velocidad
– Debo encontrar un lugar mejor para colgar la cámara, fue incomodo en algunos pasajes.

One Reply to “Paseo Ciclista Rosarito – Ensenada 2014”

  1. Super relato!! Me encanto! No hay preguntas!!
    Felicidades por llegar a la meta!!! 🙂

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