Hacienda Santa Verónica

Una tarde, una noche, una mañana. Ceviche, cerveza, vino. Alberca, sonrisas, te quieros. Pocas palabras para este pequeño viaje a Hacienda Santa Verónica. El lugar no es muy bonito que digamos pero sirvió para salir de la rutina con la familia, y una invitada especial. Probablemente con unas bicicletas o motos se podría apreciar más.

Hacienda Santa Verónica

Lo más divertido fue el regreso por los 15km de terracería. Ver a mis hijos felices es lo máximo.

Hiking en Balboa Park

Nos toco esta vez hacer 7 Km (eran 10 pero lo acortaron por el calor) en los alrededores del Parque Balboa en San Diego. Esta vez fuimos acompañados por Isa, algo le dio a mi pequeño enano que el mocoso no se separo de ella. 🙂

Alrededores de Balboa Park

Me encanto pasar entre tantos cactus y biznagas que seguramente tienen bastantes años de vida.

Alrededores de Balboa Park

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Pero sin prisas, que, a las misas de réquiem, nunca fui aficionado,
que, el traje de madera, que estrenaré, no está siquiera plantado,
que, el cura, que ha de darme la extremaunción, no es todavía monaguillo.

CumpleAlex

Paseo Rosarito Ensenada 2018

El Magic 69 en el paseo de Rosarito a Ensenada, 50 millas de diversión en bicicleta. 😀

Magic69

Mi meta era hacer menos tiempo que la vez pasada, y no caminar. Y qué crees? lo logré. Fueron unos 10 minutos menos pero llegue sin un solo calambre.

El inicio del paseo empezó con algunos accidentes, me toco ver 3 ensangrentados en diferentes puntos. Los primeros kilómetros fueron de acostumbrarme a la bicicleta, tenía 4 años sin usarla.
En Cantamar hay una pendiente no muy inclinada pero si larga. Esta vez la subí sin ningún problema. La vez pasada tuve que caminar algunos metros.

Pedaleando, continue sobre el asfalto admirando la belleza en azul del Pacífico. Viendo personas disfrazadas, y bicicletas personalizadas. Niños, jóvenes y adultos. Locales, nacionales y extranjeros. Escuchando música de todo tipo. Hit the road Jack sonó a lo lejos y tuve que acelerar para ver quien reproducía a Ray Charles. Era una señora preciosa a la que acompañe algunos metros. Agradecí su lista de reproducción y con una sonrisa me despedí, arremetiendo con los pistones recuperados.

Como en toda actividad lo difícil estaba por llegar. Un poco antes de empezar a subir la Cuesta del Tigre, sentí un calor en los muslos, espasmos, sabía lo que venía. Disminuí la velocidad a lo mínimo, y eso me ayudo, los síntomas fueron disminuyendo también. Lo que le siguió fue irme al ritmo donde mis piernas no se forzaran. En algunos tramos aceleraba, y al sentir presión, bajaba las velocidades.

Me detuve un poco a rehidratarme, recargar energías, intercambiar palabras con buenos samaritanos. Fue un momento de reconexión, la cima estaba cerca y necesitaba un estimulante natural.

Mi cerebro no me podía fallar, es quien controla todo, no se podía equivocar. Le hablaba a mis piernas como a dos amigas que nunca me han fallado, que se han divertido tanto jugando futbol, que me han llevado a tantos lugares, esta vez no será la excepción. Le hablaba a mis manos, tenían que atinar los cambios. Le hablaba a mi espalda, aguanta, aguanta!!! Le hablaba a mis ojos que por momentos se fijaban en el blanco de la línea del asfalto, no se nublen, no se pierdan en el sudor. La cima, fue la gloria. Me detuve, me quite la sudadera, tomé el último hit, me prepare mentalmente por que lo que vendría sería sentir el viento en la cara, la brisa del mar en esa zigzagueante pendiente. Indescriptible.

Hasta llegar a San Miguel, faltaban 10 millas para el final. Para entonces el dolor en el trasero ya era considerable. El calor en los muslos amenazaba otra vez. Decidí seguir la misma estrategia, velocidad al mínimo, acelerar poco a poco, y no perder la concentración. Una caída a estas alturas no debía ser parte del guión.

Lo mejor estuvo en la meta, mis padres, mi hijo y mi sobrina me esperaban, y en el momento que los ví, mi cuerpo expiró. La pierna no pudo mas, se apretó, se acabaron las fuerzas pero con el impulso pude llegar arriba de la baica. La sonrisa de mi hijo, los ojos de orgullo de mis padres, y hasta los comentarios de mi sobrina me renovaron el espíritu. Lo logré. 50 millas sin calambres, sin caminar, el lugar es lo de menos, yo me sentí un campeón, y mi hijo me lo reconocía. Al día siguiente mi otro hijo escuchó emocionado mi aventura.

Lo volveré a hacer. Aunque por 3 días mi rodilla me recordara que el tiempo desgasta. 😀

Paseo rosarito ensenada

Salvavidas de hielo en Tijuana

El día sábado 18 de febrero a las 7 de la tarde estábamos mi hijo y yo haciendo fila afuera del Teatro Zaragoza en la calle 6ta del centro de la ciudad, a la espera de que abrieran las puertas para tomar nuestro lugar, al lado derecho del escenario donde tocaría Jorge Drexler en su gira Salvavidas de Hielo. El lugar se convirtió en el interior de una guitarra.

Concierto Drexler

Inicio para abrir apetito.
Movimiento inicio el recital…Somos una especie en viaje, no tenemos pertenencias si no equipaje.
Río abajomiro abajo y río, de (al) verme pensar : que yo soy el agua y tu la ley de gravedad.
AbracadabrasDejamos que el tiempo pase. Buscando dar a una frase esa fuerza misteriosa.
TransoceánicaDame calma y dame vértigo, ven a llenar mis pocas hora lúcidas.
12 segundos de oscuridad. Pie detrás de pie iba tras el pulso de claridad la noche cerrada, apenas se abría, se volvía a cerrar. La favorita de mi niño por la luz que semejaba a un faro.
Estalactitas. Supe que mordería la vida entera aquel anzuelo.
Universos paralelos. Mi anhelo no está mi anhelo se fue detrás de ti, siguiéndote.
Despedir a los glaciares. El tiempo que todo lo cura, también todo lo derrite. Un llamado para cuidar nuestro mundo, los glaciares se están derritiendo. 🙁

El momento íntimo.
Asilo (Ranchera creada en Tijuana). Abre tus brazos, cierra los conmigo dentro solo unas horas y luego cuando amanezca yo pondré una cafetera.
Salvavidas de hielo. Oda a lo efímero pero que dejan una marca muy fuerte
Sea. Lo que tenga que ser, que sea y lo que no por algo será. No creo en la eternidad de las peleas ni en las recetas de la felicidad.
Deseo. Mire donde mire, te veo.
Milonga del moro judío. Perdonen que no me aliste bajo ninguna bandera, vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste.
Pongamos que hablo de Martínez. Creo que sabes que el regalo que me hiciste, me cambió la vida entera. Canción dedicada a Joaquin Sabina.
Alto el fuego. Me asusta, tu guerra, menos que el alto el fuego en tu corazón. Zamba argentina, homenaje a Alfredo Citarrosa.

Descenlace.
Bolivia. Y el pánico era evidente. Y todo lo presagiaba: El miedo ganaba cauce, abría fauces, vociferaba. Y entonces llegó del frío, en pleno glaciar hiriente, una insólita vertiente de agua tibia: Todos decían que no, Cuando dijo que sí Bolivia.
Free falling Homenaje a Tom Petty. Cantada por el vocalista de La Loba.
Antes. Antes de irme yo debo decir: yo también pensaba que era feliz. No entiendo como podía vivir antes.
La trama y el desenlace. Mi mano en tu cintura copiando a tu mano en la cintura mia. A paso lento, como bostezando, como quien besa al barrio el hilo pisando, como quien sabe que cuenta con la tarde entera sin nada más que hacer que acariciar aceras.
Silencio. Bésame ahora antes que diga algo completamente inadecuado. No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado.

Bailar en la cueva.
Telefonía. Te quiero. Te querré. Te quise siempre. Desde antes de saber que te quería.
Bailar en la cueva. Y bailar, bailar, bailar, bailar! Me guías tu o yo te guío? Mi cuerpo al tuyo y el tuyo al mío.
La luna de Rasqui. Yo miraba la luna de Rasquí. Tumbado en la arena blanca. Y la luna me hablaba solo a mí. La luna me hablaba solo a mí.

Despedida.
Todo se transforma. Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma: nada se pierde, todo se transforma.
Quimera. Te salgo a buscar quimera. Mariposa de papel. Te pienso seguir buscando la vida entera.

Mi hijo canto conmigo, y bailo unos segundos con Drexler. Disfrutamos en forma especial este concierto, de los mejores de los que he asistido.

Gracias por la magia

Hiking en Cascadas Escondidas

En la segunda caminata del año nos toco ir a las Cascadas Escondidas. Están cerca del Blvd 2000, saliendo del Rancho Casian. En esta ocasion nos toco caminar 14km aproximadamente.

Cascadas escondidas, Tijuana

Las cascadas no tenían agua por la falta de lluvia, incluso hace poco hubo incendios que consumieron arboles y matorrales. Pero las praderas y el camino de ida se veía espectacular. Nos encontramos con un par de lagunas pequeñas, y ganado.

Cascadas escondidas, Tijuana