RIP Tony Gwynn (1960 – 2014)

En Petco Park, la casa de Tony Gwynn

Los héroes no son inmortales, y hoy un de los mios fue ponchado por el cáncer. A sus apenas 54 años Tony Gwynn se fue, dejando un legado en el béisbol, pero sobre todo fuera de el. Hoy mucha gente lo recuerda por la humildad que lo caracterizó, por su humanidad. Más importante que el día que nacemos, es el día que morimos, porque es en ese momento cuando las cosas que hicimos toman su valor. Sus 8 títulos de bateo, sus 4 guantes de oro, y todos los demás premios son solo el plus de lo que represento para San Diego. 20 años fiel a su afición, bateando hits para todos lados del campo, Dios lo bendijo con buenos ojos y buenas manos, el se encargo del resto.

Queda su estatua de bronce para recordarlo en el Petco Park, sus tarjetas de colección, los recuerdos de todas las veces que lo vi en Jack Murphy, y en Qualcomm, su jonrón en serie mundial, su hit para empezar la voltereta para ganar el campeonato de división en 1998, sus atrapadas en el jardín, los batazos al 5.5, su hit 3000 en Montreal, el emotivo retiro del #19, y seguramente muchos que se me olvidan.

Tony Gwynn al Salón de la Fama
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Desde 1950, ningún otro bateador ha podido igualar el promedio de por vida de Gwynn de .338 — ni siquiera su ídolo Williams, quien bateó de por vida .344 pero apenas .335 de 1950 en adelante.

Los mejores desde 1950:

Gwynn: .338
Williams: .335
Wade Boggs: .328
Rod Carew: .328
Miguel Cabrera: .321
Stan Musial: .321

Y Gwynn no pudo jugar en Fenway y conectar dobletes contra la pared del Monstruo Verde. (Gwynn bateó .343 en casa en su carrera, .334 en la carretera; Boggs, en comparación, bateo .369 en Fenway en su carrera, y .302 en la carretera. Quizás sí Gwynn hubiese jugador por Boston habría bateado para .400.)

Otra manera de ver el promedio de por vida de Gwynn es que bateó .338 durante un tiempo en el que promedio de por vida es de .262 (via Baseball-Reference.com). Williams bateó .344 en su carrera pero el promedio de la liga fue de .277. Seguro, estuvo Ty Cobb — .366 de por vida versus el promedio de por vida de .273 — pero si uno necesitas un hit, un sencillo, algún tipo de batazo para ganar un partido, la lista de jugadores que uno quisiera tener en el plato para una situación así es corta, y Gwynn está en ella. En situaciones clasificadas como “tarde y cerrado”, Gwynn bateaba un mero .353.

Utilizando diferentes números para el promedio de la liga, Lee Sinins calcula que Gwynn tiene 73 puntos más que el promedio de la liga, solo detrás de Cobb (más-94), Rogers Hornsby (más-75) y Williams (más-75).

¿Cuán bueno fue Gwynn? Bateó .415 contra Greg Maddux, .444 contra John Smoltz, .469 contra Doug Drabek. No son muestras pequeñas ya que se midió a ellos por lo menos 50 veces. De hecho, se enfrentó a Maddux en más ocasiones que cualquier otro lanzador: 107 veces. Nunca le conectó un cuadrangular, pero si le sacó 11 boletos y le conectó ocho dobles.

Y miren esto: Maddux nunca lo pudo ponchar.
En ESPN por David Schoenfield
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En 1998, cuando los Marlins de la Florida desmantelaron el equipo que acababa de ganar la Serie Mundial un año antes y llenaron la plantilla con jugadores de Doble A, fue llamado a filas un entonces imberbe Mark Kotsay, nacido en la ciudad californiana de Whittier, admirador desde niño de Gwynn y al igual que su ídolo, defensor de la pradera derecha.

La primera vez que Padres y Marlins se enfrentaron y Kotsay se vio con Gwynn en un mismo terreno, se le acercó con timidez a expresarle su admiración y respeto.

Contaba el joven de los Marlins, sin salir de su asombro, la sorpresa que se llevó cuando Gwynn lo saludo por su nombre y le señaló ciertos defectos en su swing que debería corregir para mejorar su ofensiva.

¡Resulta que Gwynn, un grande del béisbol, conocía y sabía quién era un novato desconocido para la casi totalidad del béisbol! Y encima, tuvo la amabilidad de compartir sus vastos conocimientos con un pelotero rival.

Pero, las cosas del destino: cuando Gwynn se retiró tras la temporada del 2001, fue Kotsay quien ocupó su lugar en el jardín derecho de los Padres, equipo con el cual pasó tres campañas hasta el 2003 y al cual regresó para terminar su carrera en el 2012 y 2013.

En ESPN por Jorge Morejón