2013

Un año nuevo representa una recarga de energías, un volver a empezar. Firmamos tratados de paciencia, abrazamos más fuerte, tronamos los besos, apretamos la mano al saludar, miramos a los ojos, mentimos menos. Feliz y prospero año decimos en automático, para que en unos cuantos días nos cambie el humor cuando llega el recibo de luz con la cuenta de los foquitos navideños que adornaron la casa de noche y de día, el pago de la tarjeta a tope por los regalos a toda la familia y los intercambios en el trabajo; los bolsillos y la cartera vacía por las posadas y las borracheras con los amigos. Y luego el predial, las placas, el celular, el cable, el internet.

Los propósitos son los mismos que el año anterior, y así sucesivamente. Bajar de peso, ahorrar para un carro, cambiar de trabajo, ser mejor hijo-novio-esposo. Sonreír mas, llorar menos. Es un ciclo que se repetirá de la misma forma el próximo año, y así sucesivamente.

Pero ¿y qué? así nos gusta vivir, así nos enseñaron a vivir. Las costumbres forman parte de lo cotidiano y están acabando con la felicidad de muchos. Por lo pronto a disfrutar este recargo de baterías y veamos que nos depara el 2013.

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